miércoles, 26 de noviembre de 2014

Carta a Karla (sin número porque no se si sea la última o la única)

Hecha la aclaración en el post anterior, escribiré con la honestidad que la situación requiere y el blog necesita (o viceversa) disculpen el sin sentido o lo mal estructurado, estoy fuera de forma y es algo que necesito sacar.

Karla Alejandra Miranda Martínez
 (Así completo para que nadie más se lo adjudique o tú pienses que es pa' alguien más)

Me desconcertó tu decisión, si bien yo ya sabía que las cosas no venían muy bien, nunca pensé que estuviéramos atravesando por una situación tan crítica y es que tu molestia surgió porque yo quería regresar a la escuela, y tú dijiste NO, ¡yo no quiero que vayas a la escuela!, yo no puedo acompañarte en ese viaje, yo necesito apoyo económico, yo no quiero volver a pasar por eso, ¡Eres un egoísta que sólo piensas en ti!

Me dijiste que lo mejor para mi era ir a la universidad, pero que no era lo mejor para ti, que fuera y que conociera, que hiciera y que deshiciera y que cuando volviera tú estarías ahí esperándome, que nada cambiaría.

No pasó mucho tiempo (2 días) para que yo cambiara de opinión y decidiera dejar mis sueños personales a un lado para compartir la vida contigo, pero tú ya no querías, y no sólo ya no querías, estabas convertida en una furia, eras la personificación del odio y me dijiste que ya no querías regresar conmigo, que era un egoísta, que siempre hiciste todo por mi, y que de mi no recibiste nada, te rogué, te supliqué y me dijiste que nunca iba a cambiar, te prometí hacerlo todo por ti, conseguir un trabajo y darte el dinero completo(que hasta ese momento era lo que decías te hacía falta) y así sin más ilusión que el conseguir un trabajo para poder estar contigo emprendí el camino, porque además esa es prueba irrefutable de que hice todo por ti.

Hablé con mi papá, que era quien me sugirió retomar mis estudios, le mentí, le dije que yo no quería estudiar, que yo no tenía nada que ofrecer a la humanidad, que no le quería ofrecer nada a la humanidad porque todo te lo quería ofrecer a ti.

Fui a buscar un trabajo donde sin experiencia laboral me pagaran más que en otros lados, donde no importara cuántas horas, el pago fuera superior. Así lo hice pensando en ti, en todo momento pensando en volver a estar contigo. Agarré mis ideales, traté de doblarlos con cuidado, pero no pude y terminé haciéndolos bolita para echarlos a la bolsa del pantalón y traté de no escucharlos mientras me gritaban ¡traidor!, ¡vendido!, ¡todos caen más tarde que temprano! mientras yo escuchaba eso que tanto aborrezco, "las condiciones del patrón" y como nos venden el sueño del emprendedor, que entre más ganen nuestros dueños más grandes pueden ser nuestras migajas. Trabajar para el resguardo de las trasnacionales, el sector que tú y yo sabemos (bueno ahora no estoy muy seguro de que tú lo sepas o de cuáles sean realmente tus ideas) son los responsables de la pobreza y desigualdad mundial.

Y ahí estaba yo, haciendo evaluaciones y evaluaciones, exámenes y exámenes, recortando mi cabello, afeitando mi barba, usando zapatos porque "es requisito indispensable" ya que la empresa se maneja por imagen, porque tenía la esperanza de que si era lo que tú querías todo volvería a la normalidad.

Que por cierto, cosa curiosa es esa, yo siempre he sido un poco el mismo, dejé de ser porque tú me decías que tenía que cambiar, que ser de tal o cual manera y después me dices, no se si burlándote de mi: "Es que ya no eres el mismo que antes" "ya no eres como cuando te conocí"
¿Y cómo quieres que sea el mismo si cuando te metiste a mi vida yo tenía otras preocupaciones, otras expectativas, otros gastos, otros anhelos?
Cuando tú llegaste te convertiste en mi prioridad y lo que tú necesitaste en todo momento fue dinero, y dejé de escribir poesía, reduje mis expresiones políticas, arrumbé mis plantas, no participé en actividades de corte cultural, no compré zapatos ni ropa ni casi nada y lo hice por amor y no es reclamo, porque si me lo volvieras a pedir lo volvería a hacer sin miramientos, porque eso es el amor.

Posterior a eso te he visto tres veces, veces en las que me has dicho que no quieres volver a estar conmigo, que si yo quiero estar ahí rogándote, pues, está chido, pero que tú ya tomaste tu decisión y que era definitiva e irrevocable, que hiciera lo que quisiera, que tú ibas a empezar a hacer cosas por ti.

Después de eso ha habido días muy oscuros en mi vida, casi todos son posteriores a ver tu facebook, no después de verte, llamarte o mensajearnos, sólo en facebook puedo ver expresiones de profundo desprecio hacia una persona que vivió contigo dos años y que a su manera te dio todo cuanto pudo.

La verdad es que a quienes te llegaron a tratar más, a quienes te llegaron a conocer un poco más no les extrañó ni tantito que esto pasara, de hecho dicen que te habías tardado bastante, y no porque yo sea el ojete que dices que soy, sino por la persona que crees que eres y a la clase a la que crees pertenecer, mi amigo el barbas dice (y creo que con algo de razón) que fui tu fuga y tu rebeldía, que tú eres parte de lo que combatimos, que no tienes nociones ideológicas que justifiquen tu rebeldía, que tu revolución no era contra un sistema en el que realmente te sientes muy cómoda y del que no quieres perder tus privilegios, que tu insurrección era contra tus padres, y en ese espacio llegué yo como símbolo y oportunidad de lo "políticamente incorrecto"y así, me invitaste a formar parte de tu vida, me invitaste a vivir contigo a hacernos responsables de nuestras existencias y el uno del otro, pero yo no podía brindarte los lujos a los que estabas acostumbrada.

Y así las cosas, ya se anda cumpliendo el mes de la separación y yo te amo con todo mi corazón, pero ya me humillé en ti lo que correspondía a toda mi vida y no pienso seguir sintiéndome mal, por mi sigue pensando que amor es igual a dinero y que tu amor es dos tallas más grande y todo eso, que para mi, hoy, tú amor ya no vale mi sufrimiento, ni el de mi familia.

Te amo y te dejo decidir, como siempre lo he hecho.
Te deseo lo mejor de la vida.